sábado, 26 de abril de 2008

Manifiesto 1º de mayo del PSUC viu


1º DE MAYO : POR UN TRABAJO DIGNO Y CONTRA LA PRECARIEDAD LABORAL

Desde el PSUC viu celebramos el 1º de mayo, día de la clase trabajadora, con la voluntad de contribuir en la defensa de una sociedad más justa y solidaria. Una necesidad que en el marco de las relaciones laborales requiere en la actualidad de un mayor compromiso por parte de la izquierda política y sindical en un momento de incertidumbre en lo económico y social. No en vano, año tras año, constatamos una realidad irrefutable : nuestro mercado de trabajo se sustenta en la precariedad, en la moderación salarial, en el aumento de la siniestralidad laboral, en la paulatina desintegración del tejido industrial y en la desregulacion de los derechos sociales.

Se avecinan tiempos de crisis. El crecimiento de la economía durante los últimos años se basó en el impulso de los servicios de consumo y de la construcción inmobiliaria, asentando de tal manera un patrón de crecimiento frágil, especulativo y escasamente productivo. Las consecuencias no se han hecho esperar y a raíz del descenso de la actividad inmobiliaria se ha producido una desaceleración de la economía. Situación que ha provocado en los últimos meses la pérdida de más de 100.000 puestos de trabajo en el sector de la construcción y un incremento del desempleo de 241.000 parados más sólo en el primer trimestre del año. En paralelo, la inseguridad en el empleo y el elevado índice de temporalidad, cerca de un tercio de los contratos laborales en España son eventuales, hacen presagiar una importante subida del desempleo en los meses venideros. Frente a ello, desde el PSUC viu consideramos inaceptable que la crisis la paguen los trabajadores cuando en los años de bonanza económica los beneficios revertieron únicamente en las arcas de la patronal. Recordemos, por ejemplo, que en el último decenio los beneficios empresariales aumentaron en más de un 70% mientras los trabajadores españoles perdían poder adquisitivo.

La crisis la ha de pagar quien la provoca. Es una inmoralidad que el cambio de ciclo económico castigue a la clase obrera y en especial a aquellos colectivos más sensibles y vulnerables. Las mujeres, los inmigrantes y los más jóvenes constituyen los sectores de población asalariada que con más dureza sufren las repercusiones de la recesión económica. Por ello, desde el PSUC viu creemos que se han de articular medidas que refuerzen la cohesión social a fin de evitar la fragmentación y la segregación de la propia clase trabajadora.

Es el momento de invertir el modelo productivo. La economía no puede seguir sustentándose en el sector terciario, proclive a la desregulación y a la moderación salarial. Es una prioridad abogar por el desarrollo industrial potenciando la innovación tecnológica y la incorporación de actividades de mayor valor añadido. Pero tampoco podemos permitir que sea el mercado el que regule las condiciones y los parámetros de la actividad industrial. Desde el PSUC viu hemos reclamado a la administración en los últimos años una política industrial que haga frente a los excesos de las multinacionales. La administración no puede ni debe ser neutra en el conflicto laboral. Ha de intervenir y exigir la responsabilidad social de la patronal en situaciones de cierres de empresas o despidos.

Por otro lado, hacemos extensible nuestro llamamiento a las organizaciones sindicales. Las pasadas reformas del mercado de trabajo y de la seguridad social así como los sucesivos acuerdos de negociación colectiva no han supuesto mejoras apreciables en las condiciones laborales de la clase obrera. La reforma laboral no sólo no consiguió reducir la tasa de temporalidad sino que significó prorrogar de nuevo el abaratamiento del despido. De igual manera, la reforma de las pensiones incrementó en dos años el periodo exigible de cotización para generar una pensión de carácter contributivo, medida que está perjudicando esencialmente a las mujeres. Por último, no podemos avalar una negociación colectiva que un año más apuesta por la moderación salarial con tímidos incrementos salariales del 2% cuando el IPC crece por encima del 4%.

No podemos obviar que una de las consecuencias directas de la precariedad en el trabajo es la siniestralidad laboral. Las cifras son dramáticas y trazan una gran sombra negra sobre el panorama laboral en España y Cataluña. Durante los dos primeros meses de 2008 fallecieron un total de 211 trabajadores en accidente laboral, 25 de ellos en Cataluña, donde se registran los mayores índices de siniestralidad. La realidad social y laboral de Cataluña es preocupante. Cataluña no sólo encabeza las estadísticas en materia de siniestralidad sino que también presenta el aumento más elevado de la tasa de desempleo. Así lo demuestra la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre del año. En Cataluña hay 291.000 parados y entre enero y marzo cerca de 39.000 trabajadores perdieron su puesto de trabajo, lo que representa un incremento interanual del 14,5%, un 3% por encima del resto de la media española. Desde el PSUC viu ya lamentamos en su momento que la prolongación del debate estatutario dejara de lado el debate social y de clase. Cataluña padece grandes déficits sociolaborales y la solución al problema pasa por un cambio en las políticas económicas, fiscales y de ocupación.

La crisis de la economía internacional ha fracturado aún más las diferencias entre los países ricos y pobres. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) más de 12 millones de personas en el mundo viven en una situación de esclavitud laboral, ya sea por coacción del poder político o bien de las empresas transnacionales. Son los estragos de una globalización desmesurada y que sobrevive gracias a las grandes desigualdades sociales que crea. El neoliberalismo al dictado del Banco Mundial y del FMI ha sumido en la extrema pobreza a millones de personas nutriéndose del expolio del tercer mundo y de las guerras que surgen de la necesidad de perpetuar el modelo económico de acumulación capitalista. Al mismo tiempo, no podemos olvidar que en un país como Colombia se han asesinado a 23 sindicalistas en lo que llevamos de año, una cifra dramática que pone de manifiesto los riesgos que corren los representantes sindicales en algunos países.

La deriva hacia políticas neoliberales en el seno de la Unión Europea pone en tela de juicio la pervivencia de un estado del bienestar cada vez más deteriodado. La liberalización de los servicios públicos antepone la rentabilidad económica a la protección social y a las necesidades de millones de trabajadores y trabajadoras. Las directrices del Libro Verde sobre derecho laboral y flexiseguridad sientan las bases para revisar la legislación laboral vigente acomodando los modelos clásicos de contratación a favor de una legislación más flexible y recepetiva a las exigencias de las multinacionales. Asistimos al desmantelamiento del estado social europeo. Generar la ofensiva por unos salarios dignos y por una Europa social, de progreso y sostenible es un objetivo inmediato y lo ha de ser tanto para el movimiento sindical europeo como para las formaciones políticas de izquierda.

La resistencia al neoliberalismo es posible. La victoria electoral de la izquierda en Paraguay amplía el abánico de países en América Latina que caminan hacia un sistema económico más justo y sensible a las demandas populares. En Europa, el triunfo electoral de AKEL en Chipre y el éxito de Die Linke en las últimas elecciones regionales celebradas en Alemania reafirman el peso de la izquierda y la vigencia de nuestro proyecto. Por nuestra parte, desde el PSUC viu no cejaremos en nuestra aspiración por acabar con las desigualdades de clase considerando la contradicción capital-trabajo la principal de nuestras tareas. Un análisis que nos lleva a no aceptar un sistema económico que causa miseria y exclusión social. Frente al neoliberalismo proponemos nuestra propia concepción de la economía, socialmente transformadora, de defensa de los servicios públicos, del pleno empleo y de la estabilidad laboral, y dependiente, en definitiva, de las necesidades de los trabajadores y trabajadoras.

!VIVA EL 1º DE MAYO, DÍA DE LA CLASE TRABAJADORA!

Secretaría del Mundo del Trabajo del PSUC viu.
Mayo de 2008.

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